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Final 2005 (II): Unión bajó una estrella en Coquimbo

En diciembre último, Jaime Bravo lloraba de pena. Curicó Unido, en Linares, perdía la final de Tercera División y el meta de 22 años sufría su primera gran angustia en el balompié.
Ese mismo mes, pero en Calama, Unión Española cedía el título del Clausura. Y en el desierto los hispanos capitaneados por José Luis Sierra secaban sus mejillas de tanta amargura.
Bravo y Sierra, ahora, también lloran. Pero de alegría. El club de ambos alcanzó el tituló del Torneo de Apertura, tras derrotar a Coquimbo Unido en la Cuarta Región.
Llora Bravo y llora Sierra. Y también lloran Alexis Norambuena, Roberto Órdenes, José Luis Jerez, Juan Pablo Toro... Lloran todos. Porque después de 28 años, la escuadra de Independencia por fin pudo gritar campeón. Y ellos fueron los elegidos de la historia.
Costó la gloria hispana, vaya que costó. Porque las piezas se comenzaban a mover en el Francisco Sánchez Rumoroso cuando Héctor Robles acertó en un tiro libre de Miguel Ángel Romero. Ese gol prolongaba el suspenso hasta los penales, pero los dirigidos de Raúl Toro no se conformaron. Querían más, querían ganar en los 90', y se fueron encima de "Sam". Picaba Rubén Ramírez, buscaba Marcelo Corrales, intentaba Mario Aravena.
El mérito de Unión Española -como sucedió ante Universidad Católica en el juego decisivo- fue insistir en su forma de jugar, ésa que parece tan lenta, pero que al final rinde dividendos.
Y así, y cuando Coquimbo estaba con 10 por la salida de Corrales, llegó el empate de Manuel Neira, que brilló en la etapa fundamental.
Fue el momento clave. Porque mejoró el nivel visitante, llegaron el gol de Juan José Ribera y la desesperación de la escuadra pirata.
El cielo se teñía de rojo y José Luis Sierra, el más ídolo de los campeones, lo terminó de pintar con su penal de la agonía.

LAS CLAVES

LOS ARQUEROS no tuvieron una gran actuación en el partido definitorio. Corvalán se "comió" el segundo gol de Unión Española, mientras que Jaime Bravo se vio dubitativo en los dos cabezazos de Héctor Robles, que significaron las conquistas del conjunto local. Los porteros ayudaron a que hubiese emoción en el marcador.

MAL ARBITRAJE de Rubén Selman y sus asistentes, quienes se equivocaron en la sanción del fuera de juego (el segundo gol de Robles fue ilícito, por ejemplo) y perjudicaron a Unión al invalidar un autogol del mismo defensa, al interpretar erróneamente la intervención de Manuel Neira, de acuerdo con la nueva orden de la International Board.

MAYOR EXPERIENCIA de Unión Española. Si bien el cuadro de Fernando Díaz no suma un título desde la década del '70, sí tiene la vivencia de su última definición ante Cobreloa. Y eso se notó en el Sánchez Rumoroso, puesto que los rojos manejaron el partido en los momentos más complicados. Tanto en defensa como ataque.

El Mercurio y La Tercera,
10 de julio de 2005