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Los pioneros

Por EDGARDO MARÍN

¿Cuál será el mejor título de la Unión? Aunque, en realidad, no es propio hablar de "mejor título". Los títulos son todos buenos, son todos mejores... Se puede hablar de sensaciones más intensas, de recuerdos mejor guardados, de impresiones más fuertes.
Curiosamente, el título rojo que más me ha impresionado es uno del que no fui testigo. El primero, el de 1943. El de "los pollos" de Andrés García, uno de aquellos dirigentes que se desvivían por las divisiones inferiores. Tuvo aquel equipo y tuvo aquella campaña ingredientes que transforman al título en un episodio de rasgos únicos, empezando por la juventud de su plantel.
Hay que pensar que la Unión venía de un desangramiento futbolístico del que difícilmente podría recuperarse después de la disolución de su plantel, en 1939, obligada por el disenso que surgía desde la patria madre. Los que quedaron en libertad de acción eran jugadores -entre otros- de la talla de Fernando Riera, Luis Vidal (que se fueron a Universidad Católica para hacer largas campañas), Voltaire Carvajal, Francisco Las Heras, Víctor "Cañón" Alonso (a Universidad de Chile), Alfonso Domínguez (a Colo Colo). Grandes jugadores, seleccionados nacionales todos. ¿Qué le quedaba a la Unión? Santa Laura, el entusiasmo y sus niños. Nada más. Y nada menos.
Con esos recursos se templó un carácter, se forjó un estilo. Al volver a las competencias, en 1940, el equipo fue último. El 41, quinto, ubicación que repitió el 42, ganándose el aprecio general porque había superado "a otros teams que habían costado miles de pesos". No había ningún extranjero en el cuadro y todos se habían formado en casa.
Para 1943, a los jovencitos de Santa Laura, encabezados por Hernán Fernández, se suman tres veteranos. Atanasio Pardo, que había sido defensor de los rojos en los años 20, ocupa la banca; y a la cancha entran Luis "Cacho" Ponce, jugador de Magallanes de 1933 a 1940, y Segundo "Camión" Flores, que había emigrado a Colo Colo en 1938, después de largas temporadas con los albicelestes. Ellos conducen a Hernán Fernández, Pantaleón Calvo, Francisco Urroz, que vienen jugando juntos desde infantiles. "¡Cómo no nos vamos a entender!", dicen.
Y el público entiende el esfuerzo. En el primer partido, en el estadio de Carabineros, las ocho mil personas los alientan, mayoritariamente, a pesar de que el rival es Colo Colo. La admiración los acompaña a lo largo de una campaña impensada que premia, al decir de la prensa de la época, "el amor propio de once muchachos resueltos a gastar hasta la última gota de energía".
Hoy, cuando se festeja la sexta estrella, un saludo a los que bajaron la primera. Hernán Fernández; Pantaleón Calvo, Francisco Urroz; Mario Carmona (Segundo Flores), Mario Garrido, Luis Ponce; Luis Cáceres, Atilio Cremaschi, Luis Machuca, Mario Campaña y Benito Armingol. Es justo.

El Mercurio,
13 de julio de 2005